SIXTO VIZUETE: CULPABLE O INOCENTE PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 18 de Octubre de 2009 05:58

Culpable, por haber aceptado una responsabilidad que era para un táctico de prestigio y trayectoria. Sixto Vizuete en el fútbol ecuatoriano no había dirigido en primera categoría, como se dice popularmente “no ha dirigido ni el tránsito”, expresión futbolera para descalificar a los técnicos que no tienen experiencia. Algún recorrido en segunda categoría, en divisiones menores, siendo lo más relevante haber dirigido a la selección Panamericana que se coronó campeón en Brasil.

Inocente, porque él no pidió ni exigió, no tuvo prensa que presione por su nombre. Fue el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Luis Chiriboga, quien luego de ver fracasar la contratación de Hernán “bolillo” Gómez y al no tener un plan “B” recurrió a lo que tenía a la mano, Sixto Vizuete fue elegido por la urgencia, sin un análisis a fondo, se dejó llevar por el sentimentalismo y al recibir el respaldo en las encuesta, tomó una decisión que al final fue desacertada. El único responsable es Luis Chiriboga.

Culpable, a pesar de no tener experiencia dirigiendo, no escogió un cuerpo técnico de altura, que le ayude, que lo asesore, que tenga experticia en la conducción de grupos de élite en el balompié. Se dejó llevar por el “amiguismo” y no se rodeó de gente capaz y con trayectoria. Ratificó a quienes lo acompañaron en el título logrado en Brasil y como asistente técnico convocó a un ex jugador que tiene menos palabras que un telegrama.

Inocente, fue consecuente con el equipo de profesionales que cuando viajaron a Brasil no levantaron ninguna expectativa, pero que regresaron como héroes, con la copa de campeones panamericanos. No tuvo asesoramiento para escoger mejor, hizo lo que le dictó su corazón y no lo que decía la razón.

Culpable, por no escuchar a gente que sólo le deseaba el bien, más que por él por la querida selección. Se aisló en una burbuja, sus asistentes lo sobreprotegieron, “probrecito el profe” se escuchaba decir reiteradamente. Se sobrevaloraron victorias y derrotas en el proceso. Cuando ganaba era “Vizuerte” y cuando perdía no le daba una correcta lectura al partido.

Inocente, el análisis de los entendidos perdió objetividad, se lo criticó más por tener cara de cualquier ecuatoriano que por su capacidad. Se inventaron charlas espirituales y religiosas para descalificarlo, nunca se reconoció su capacidad de entrenador, se dijo que los que dirigían eran los jugadores y no él. Entonces, el táctico nacido en Guaytacama, perdió confianza en los seres humanos que estaban en los entes del fútbol nacional, se ensimismo, no quiso escuchar.

Culpable, por no convocar a jugadores que triunfaron nítidamente en Liga Deportiva Universitaria (Guerrón, Bolaños, Campos, Urrutia), que le pudieron dar una buena mano, convocó a jugadores de equipos que peleaban el descenso, se dejó llevar por el criterio que no jugaban en el exterior, aunque cuando sucedió con Felipe Caicedo y Segundo Castillo no utilizó el mismo argumento.

Inocente, llamó a elementos jóvenes, que hoy son gratas realidades: Jefferson Montero, Cristian Noboa y Joao Rojas. Consolidó  a Marcelo Elizaga y Walter Ayovi. Respetó a los históricos Iván Hurtado, Geovanny Espinoza, José Cevallos, Carlos Tenorio, Edison Mendez y hasta Iván Kaviedes en el primer partido que dirigió frente a Perú. En conclusión aumento la lista de jugadores de selección, la base numérica se extendió.

Culpable, por no hablar diferente, por atropellarse y decir cualquier cosa en las ruedas de prensa, donde se ven las fortalezas de un líder para comunicar, fue desprolijo en señalar cosas, en calentar el ambiente, en perderles el respeto a las selecciones rivales y a sus entrenadores. Culpable para la mayoría que no le perdonaban haber nacido donde nació, de tener cara de muy ecuatoriano. Culpable porque no bailaba, salía con una banderita de Ecuador y la flameaba, tal vez no se le ocurrió una mejor idea, por eso culpable. Culpable por ganar $18000,00 mensuales, cómo un ser humano que ganaba $800,00 de la noche a la mañana tenía ese sueldo. Culpable por la bufanda, culpable por el nombre, por el apellido, por arriesgar, por ser ecuatoriano, por todo CULPABLE.

Inocente, por ser buen ser humano,  sólo quiso ayudar, aprovechar que el tren de la vida le pitó y fuerte, él se embarcó. Todo lo que hizo, lo hizo de buena voluntad, todo lo hizo con el corazón, por ser ecuatoriano, sí señor. Sixto Vizuete es inocente, los culpables fueron los jugadores que en la cancha a pesar de jugar bien no pudieron meter goles importantes, el fútbol se gana con goles, el técnico no ingresa a la cancha, fueron ellos los que no tuvieron efectividad. Inocente, porque el único responsable es el presidente de FEF, él decidió, él es el dueño del poder, tuvo otras alternativas y se fue `por lo más cómodo, casi le juega el número de la lotería.

Finalmente, Sixto Vizuete lo intentó, “culpable o inocente” lo intentó, nos dejó una lección de vida. El ecuatoriano nacido en Guaytacama, el cara de cualquiera, el “longo de mierda”, nos dio una lección de valentía. No clasificamos, pero nos desnudó como seres humanos, ecuatorianos versus ecuatorianos, envidiosos que sentimos vergüenza de nuestras raíces y de nuestra gente. Sixto Vizuete, no es culpable ni inocente, sólo un buen ser humano, que demostró coraje, decisión y valentía.